El espacio debe responder a las necesidades humanas

Ghigo

Representante de GEHL Urbanismo, empresa con sede en Copenhage, Dinamarca, habló de las estrategias y proyectos encaminados al diseño urbano a través de la conformación de un equipo mutidisciplinario de arquitectos, sociólogos, antropólogos, psicólogos y humanistas, con la finalidad de “crear ciudades para las personas” a partir de un enfoque de análisis de vida.

“Nos gusta la forma y el diseño de los espacios, pero más importante es estudiar cómo el espacio se presta a responder a las necesidades de las personas como punto de partida para el diseño urbano” – es decir- “cómo la gente vive y se apropia del espacio a partir de sus necesidades más profundas”.

 

En ese sentido, DiTommaso, abundó en la forma que colaboran investigadores y arquitectos para la transformación de espacios a partir de conocer el clima y la cultura, anteponiendo la comodidad al navegar el espacio público, mismo que debe fungir como un lugar de conexión, integración y socialización, donde se ejerza el derecho a la contemplación, la reflexión e inclusive el aislamiento.

 

Es así como la modernidad, al no contemplar estas necesidades básicas de las personas, genera barreras que impiden su movilidad y el aprovechamiento de los espacios, según lo refirió el especialista, “hay una falta de conexión entre necesidades fundamentales y diseño del espacio. En todas partes del mundo los peatones nos comportamos de la manera más natural posible en búsqueda de la manera más eficiente de movernos, y el diseño sigue siendo incapaz de leer, de medir y de entender lo que las personas necesitan proponiendo pautas que nosotros llamamos sendas urbanas”.

 

A lo largo de su exposición presentó una serie de ejemplos a partir de los proyectos elaborados por GEHL, como el propio rediseño vial de Copenhague o la transformación de la dinámica de movilidad en Broadway, ambos a partir de observar el comportamiento y movimiento del peatón, así como su convivencia con la arquitectura urbana, en contrapunto de las grandes estructuras o edificaciones propuestas desde el movimiento moderno.

Sin embargo señaló, se tratan de proyectos ejecutados de manera paulatina, “es mejor trabajar de manera progresiva, siguiendo pasos en base al análisis de la vida,  a partir de pequeños experimentos que responden a lo que hemos encontrado, y a través de un ajuste medir experimentar y retribuir”.

 

Señaló “nosotros creemos que la vida pública de la ciudad tiene un potencial enorme y en eso trabajamos. Entendiendo la vida pública como todo lo que hacemos cuando no estamos dentro de nuestros autos, casas u oficinas”.

 

GEHL Urbanismo tiene sus antecedentes en los años 60’s del siglo XX,  basado en las propuestas y planteamientos del arquitecto Jan Gehl y su esposa, la psicóloga Ingrid Gehl, en un contexto en el que se definió un nuevo diseño de ciudad que partió de la transformación radical de la urbe a voluntad de modernizar y motorizar la ciudad, con grandes desafíos de cara al siglo XXI.

 

“Muchas de las suposiciones del moviente moderno se quedaron muy cortas y al tiempo que la ciudad reproducida se convirtió en una ciudad con resultados carentes, los espacios entre los edificios faltaban de la calidad necesaria para ofrecer un buen habitad para los seres humanos”.

 

Es así que el matrimonio Gehl realiza un viaje de estudio a Italia donde su objeto fue la vida de la ciudad; desde sus diversas áreas, ambos crearon una metodología de estudio del espacio urbano que inicia con marcar un punto de trazado de calles donde la gente desarrolla sus actividades y su comportamiento en relación al espacio con el apoyo de mapas.

 

“A lo largo de más de un año desarrollan un gran corpus de investigación de diseño urbano y psicología ambiental donde atacan la vida de la ciudad” – posteriormente realizan una especie de laboratorio en su ciudad natal Copenhague, y en 1970 se centran en el ser humano para la planeación urbana. Dichos estudios son compartidos en ‘Life between biuldings’ (Gehl, Jan/1971), publicanción que en Latinoamérica fue titulada  “La humanización del espacio urbano: la vida social entre los edificios”.

 

Con centro en Dinamarca, se estableció una oficina que en el año 200 urgió el poner en práctica toda la teoría recopilada, es así como actualmente cuenta con una red de centros de trabajo divididos en investigación y ejecución con un equipo de 60 a 70 personas que trabajan desde tres sedes: Copenhague, San Francisco California y Nueva York.

 

Los proyectos desde ahí gestados han generado una importante demanda para la transformación de espacios en todo el mundo, como la transformación del sitio industrial de Lövholmen, Estocolmo en un paisaje histórico; la completa planeación y edificación de la Cuenca de la India, vecindario de San Francisco; y la reducción de tráfico en Nueva York; entre otros desarrollos de plazas, espacios y vialidades en 200 ciudades de China, Francia, Brasil, Reino Unido, Dinamarca y Rusia, por mencionar algunos.

 

Ghigo DiTommaso, Doctorado en Arquitectura en Barcelona, pertenece a la oficina de San Francisco desde donde se desarrollan los proyectos para América Latina, en ese sentido su visita a Morelia que como Ciudad Histórica, ofrece mucho potencial para las personas.

 

“Nosotros creemos en el diseño urbano que responda a la necesidad de los sentidos, a partir de estímulos que en su mayoría son recogidos por la vista”, dicho lo anterior resulta fundamental trabajar en la forma y texturas de las fachadas en  la planta baja.

 

Así mismo es importante determinar la interacción en base a la distancia con otras personas, lo que nos da indicios para mejores proyectos, dado que los proyectos urbanos se atacan desde sus edificios, donde está el dinero, sin un análisis potencial de vida.

 

“El gran problema es atacar con un gran proyecto, pero si el proyecto no está bien se puede convertir en otro gran problema, que requiera tiempo y dinero todo a expensas de la vida tan cambiante de la ciudad, donde al término puede no ser más necesario”.

 

El objetivo de DiTommaso, es generar un equipo de apoyo local, que al conformarse por quienes viven la ciudad todos los días puedan explicar lo que están pasando, con base en técnicas distintas desarrolladas a lo largo de los años para generar un proceso de contribución pública, donde  las voces de todos sean escuchadas.

 

La invitación es a conformar este equipo de colaboradores para la transformación de una Morelia habitable en su espacio público basada en la dinámica y las necesidades de los habitantes.