Las claves de The Shape of Water, por Guillermo del Toro

Guillermo del Toro

Por: Gabriela Martínez

En 2006 Guillermo del Toro fue invitado especial del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) por primera vez, cuando presentó El laberinto del fauno (2006). Once años después, vuelve a Morelia a presentar su más reciente película The Shape of Water, la cual ganó el León de Oro a Mejor Película en el Festival de Cine de Venecia, convirtiéndose así en el primer mexicano en obtener este reconocimiento.

 

Daniela Michel, directora general del FICM, definió a Guillermo del Toro como “un genio del cine contemporáneo” y agradeció su presencia durante la conferencia de prensa de su nueva película. Al evento también asistieron Cuahutémoc Cárdenas Batel, vicepresidente, y Alejandro Ramírez, presidente del festival.

 

The Shape of Water es un cuento de hadas ambientado en Estados Unidos cuyo telón de fondo es la Guerra Fría, en el año de 1962. Sally trabaja en un laboratorio secreto del Gobierno. Ella se siente aislada en un mundo de soledad y silencio, pues es muda. Pero su vida cambiará para siempre cuando ella y su compañera de trabajo Zelda descubran el experimento clasificado del laboratorio.

 

Guillermo del Toro habló sobre el proceso de realización de esta película que resultó ser una película muy personal.

 

THE SHAPE OF WATER Y “LA BELLA Y LA BESTIA”

La historia de amor entre la criatura y Sally puede parecer muy parecida a lo que ocurre con “La Bella y la Bestia”, sin embargo, Guillermo del Toro dice que no está de acuerdo con la forma en que se trata al amor en ese cuento de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. “Me parece horripilante que una historia de amor sea una historia de cambio, es decir, para mí el amor es la aceptación de alguien como es desde el principio, o dejar a esa persona ir.

 

Me interesaba más desarrollar un personaje femenino redondo, con una línea más compleja que la de una princesita. Por el otro lado, la bestia no va a cambiar ni presentar el lado divino de esa criatura. Es un ente primordial que pertenece al agua, y es el reconocimiento de una esencia de ella en esa criatura”, dijo del Toro sobre esta comparación con el cuento.

 

Además, agregó que su interés estaba en contar una historia de amor liberadora sobre la tolerancia, el amor y abrazar la otredad, “quería hacer cosas que me den miedo, curiosidad o que representen un reto para mí“. Dijo que sus anteriores películas eran remembranzas de su infancia, pero llegó el momento de preguntarse “¿de qué quiere hablar a los 53 años?, así fue como surgió esta película. Para mí es muy personal”.

 

LA MUSICALIZACIÓN

Fueron nueve meses de investigación para encontrar las canciones, películas, series de televisión que eran populares en Estados Unidos a principios de los sesenta. “Es un momento en que Estados Unidos se define a sí mismo a través de la mitología mediática, es decir, la transformación de cómo se mira a sí mismo un país a través de la tele, el cine, la música”, dijo del Toro.

 

La banda sonora fue hecha por Alexandre Desplat y fue grabada en Abbey Road. “Es la tercera vez, en once películas, que asisto a la grabación de la banda sonora porque no le daba importancia. Pensaba que el músico sabía lo que debía hacer, sin embargo, Desplat me invitó a participar para darle a la música la emoción que necesitaba”. agregó.

 

“Para mi registro, esta es la película más optimista que he hecho. Es una película donde puedes encontrar una fuerza, el amor como una fuerza, puede ser de padre a hijo, de hermanos, amor romántico de novela”, dijo el director. Comparado con los finales de otras películas, como El laberinto del fauno o El espinazo del diablo (2001), los cuales resultan dolorosos, esta historia tiene “un final hermoso posible. Es una declaración de amor al amor y de amor al cine. Al amor en general”.

 

Además, dijo que The Shape of Water es una carta de amor al cine dominguero, “ese cine dominguero que te salva la vida a veces. El trabajo con la cámara, con la música, con los actores, remite mucho al cine clásico, está filmada como un musical aun cuando los actores no canten ni bailen. La cámara y los actores están haciendo una coreografía hermosa”, agregó.

 

Del Toro explicó que en la película era muy importante la limitación del lenguaje entre sus personajes, pues eso intensificaba la desesperación de Sally, el personaje principal, por querer expresar el amor que siente por la criatura. “Me interesaba que los dos personajes principales se reconocieran, se enamoraran pero no pudieran decir nada. Así pones más atención al acto del reconocimiento”, concluyó.

 

SOBRE LA ESTÉTICA

Todos los elementos de la película están cuidados. “La película, cada dos páginas, debía citar el agua. Ya fuera tomando agua, a través del sudor, etcétera, porque trata de mostrar el agua en todas sus formas. Por eso en el calendario que aparece al principio de la película vienen frases como “El tiempo es un río que surge del pasado” o “La vida es el naufragio de nuestros ideales”.

 

Además, habló de la importancia de la codificación del color, pues el mundo de Sally y la criatura está identificado con colores azules y fríos para simular agua. “El departamento de ella está lleno de humedad y todo el tiempo de noche o luces frías. En comparación con la habitación de otros personajes donde las tonalidades son cálidas aun cuando las escenas sean de noche”, agregó. Por otro lado, el color verde se le asigna al futuro, “cada vez que se habla del futuro se usa ese color, y el rojo fue utilizado para representar todo lo relacionado con la vida, el amor y el cine”.

 

Destacó que hay una escena con un papel tapiz que recuerda a las escamas de la criatura, “en la pared de Sally hay una mancha de humedad enorme. Reprodujimos con humedad el grabado de la ola gigante de Kanagawa”, dijo del Toro.

 

Sobre la criatura dijo que la idea era que significara algo distinto para diferentes personajes, “para algunos está relacionado con su origen, para otros es un dios, la recuperación de la fe en la ciencia y la naturaleza, o repugnancia”. El trabajo de diseño fue complejo, pues le tomó tres años lograr que el personaje no remitiera a ningún otro.

 

Se enfocaron en salamandras, sapos para texturizar las esculturas y la pintura. “Nunca pintamos un color plano, se pinta en transparencias. Está la base, el esténcil, otra capa de pintado a mano, proceso que se pintó varias veces. (…) La criatura tiene todos los colores de la película, es como un tiro al blanco”, esto se hizo para que la criatura pudiera encajar en todos los escenarios y respetar la codificación que lo vincula con otros personajes.

 

Dijo que el proceso debía ser minucioso pues “milímetro a milímetro se construye a un ser que va a sentir y expresar emociones”, agregó.

 

REFERENCIAS POLÍTICAS

La película está situada en la guerra fría, específicamente en 1962, año en el que se rompe el mito del sueño americano. “Había una aparente abundancia y aparente progreso, a menos que formaras parte de una minoría. Lo que pasa en la película es que si fueras una minoría, ese tiempo es muy parecido al tiempo de ahora. Había diferencias de género, brutalidad racial (…) Lo importante es hacer una película sobre hoy usando un tiempo que permita una parábola, que es el (año) 62. Si la hago de hoy, se vuelve típica, específica”. dijo.

 

Al cuestionarlo sobre la posibilidad de obtener un Oscar, del Toro dijo que su premio principal es que exista la película y agradeció tener la posibilidad de poder hacer cine que a él le gusta.

 

LA RECONCILIACIÓN CON LO MONSTRUOSO

Por: Gustavo R. Gallardo

El cineasta mexicano Guillermo del Toro, Invitado Especial del 15º Festival Internacional de Cine de Morelia con su película The Shape of Water, se presentó en el Teatro José Rubén Romero para responder inquietudes del público sobre su obra fílmica en un video chat.

 

Con el carisma de alguien que ama lo que hace, Del Toro entró al recinto y fue vitoreado por el público que abarrotó el teatro.

 

“Le dije a los monstruos: ‘Si me dejan ir al baño seré su amigo toda la vida’”. Así es como Guillermo resolvió su amistad de toda la vida con los seres que inventa, contando que de niño soñaba con ellos. “Me asustaba tanto que me orinaba en la cuna”.

 

“Formamos un vínculo amoroso; para mí son como figuras religiosas. No es broma, me inspiraron una devoción inexplicable”, contó mientras recordaba lo difícil que fue explicar lo que quería hacer, “un cine fantástico, un género que no es bienvenido, que es profundamente político y contestatario, y mucho más realista en muchos sentidos que los géneros en que se mueve la realidad”.

 

Guillermo del Toro aconsejó a quienes quieren crear que no se limiten a las fuentes populares porque “están reciclando un lenguaje muy trillado”; en cambio, que busquen artistas de otros siglos para ampliar el lenguaje visual hasta encontrar el estilo propio.

 

Recomendó a los futuros cineastas “tener la entereza, la idea de que tienes que subsistir, porque 90% de lo que recibes no es positivo. Necesitas inspirar a cientos de personas y engatusar a alguien que te dé la lana. Necesitas tener un carácter muy fuerte y una fragilidad muy profunda. Es un contraste horrible”.

 

Sobre The Shape of Water dijo que nunca le ha gustado la normalidad porque le parece un dato demográfico, “el monstruo representa la posibilidad de tolerancia, amor y empatía con el otro”.

 

Guillermo considera que la curiosidad es esencial para hacer una película. “La curiosidad debe rebasar tu conocimiento cuando tienes una idea. Es la invocación del conocimiento. Si vale la pena preguntárselo, también responderlo”, conlcuyó.